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El VIH es el “virus de la inmunodeficiencia humana”, lo que significa que debilita el sistema inmunológico del cuerpo humano destruyendo las células que combaten enfermedades e infecciones a las que podríamos estar expuestos. La hepatitis C, por otro lado, es una enfermedad del hígado provocada por el virus de la hepatitis C (VHC) que impide que este órgano funcione correctamente.

¿Qué es la hepatitis C?

Pero ¿Por qué se relacionan estas dos enfermedades? Seguramente no sabías que tener VIH y hepatitis C simultáneamente puede complicar el manejo de ambas enfermedades.

Lo anterior se debe a que el VIH ataca nuestro sistema inmunológico, dejando al organismo indefenso ante cualquier infección que se aproxime. Por esto, es más probable que un paciente tenga un desarrollo acelerado de la enfermedad (hepatitis C) cuando hay coinfección por VIH.  

“Noté que mi piel y mis ojos estaban muy amarillos”, comentó Steven, paciente de VIH y hepatitis C”. Entre los síntomas que presentan las personas con estas enfermedades está la fiebre, el cansancio, la pérdida de apetito y la ictericia como relató Steven (color amarillo de la piel y los ojos).

Es bastante habitual que las personas con VIH posean hepatitis C debido a que ambas comparten vías de transmisión similares. El contagio se da por medio de la sangre, por lo que uno de los factores de riesgo de estas infecciones es el uso de drogas inyectables.

Ver más: VIH y Hepatitis C  

“Yo les daría un consejo a las personas diagnosticadas con VIH, que por favor se realicen   la prueba de sangre pertinente para saber si tienen hepatitis C, ya que es una enfermedad silenciosa, sin síntomas y que a largo plazo te puede provocar daños irreversibles al hígado y perjudicar en gran medida tu calidad vida”, afirmó Steven.  

Así como afirma Steven, es altamente recomendable que las personas que poseen VIH se realicen la prueba de detección de la hepatitis C.    

Conoce más: Diagnóstico y tratamiento para la hepatitis C   

En caso de ser diagnosticado con la infección conjunta, es fundamental que inicien el tratamiento correspondiente para reducir las consecuencias que pueden generar estas dos enfermedades a corto o largo plazo.

El paciente debe evitar las conductas sexuales sin protección, no consumir ningún tiempo de alcohol, suprimir la inyección de cualquier clase de drogas, si ese es el caso, y optar por practicarse exámenes médicos con regularidad para conocer su estado de salud.

¡Si eres portador de VIH, asegúrate de realizarte la prueba de detección del VHC y asesorarte con un profesional de la salud!